El duelo que compartimos: cómo enfrentar colectivamente una tragedia
Tras la muerte de seis trabajadores en la mina El Teniente, el psicólogo Ramón Rubio entrega claves para comprender y transitar el duelo colectivo, ese dolor profundo que sentimos como comunidad.
Rancagua.– La región está de luto. La muerte de seis trabajadores en la mina El Teniente ha golpeado fuerte, dejando una herida que no solo afecta a sus familias. También duele en los compañeros, en los amigos, en los vecinos. Duele en quienes no los conocieron, pero sienten que algo se rompió.
Porque hay pérdidas que no son solo individuales. Son tragedias que remueven algo en todos nosotros, que nos hacen mirar hacia adentro, preguntarnos cosas, sentir un vacío compartido. A eso le llamamos duelo colectivo.
Cuando el dolor nos atraviesa como comunidad
“Los seres humanos vivimos en comunidad”, dice Ramón Rubio, psicólogo del Departamento de Salud Mental del Servicio de Salud O’Higgins. “Cuando alguien muere, sobre todo en circunstancias trágicas, ese dolor no se queda solo en la familia. Lo sentimos todos. Nos enfrentamos a la fragilidad de la vida, a lo que muchas veces evitamos mirar: que somos finitos”.
Rubio explica que el duelo colectivo es una forma emocional de procesar lo que duele cuando lo que ocurre deja de ser un hecho privado y se transforma en algo simbólico. Algo que representa a muchos. “Desde tiempos ancestrales los humanos hemos creado rituales para despedir, para sostenernos. Es nuestra forma de decir: no estás solo. Estamos contigo en el dolor”.
Hoy, como en otras tragedias que ha vivido nuestra región —el accidente de Tomé, la caída del avión en Juan Fernández—, volvemos a experimentar ese vacío compartido, esa necesidad de hacer comunidad desde el dolor.
La sobreexposición también duele
En estos tiempos, los medios y redes sociales hacen que la información circule rápido, muchas veces sin filtros. “Las imágenes, los testimonios, los comentarios… todo llega de golpe, y puede ser abrumador para quienes ya están emocionalmente afectados”, advierte Rubio.
Por eso, una forma de cuidarnos es también poner límites al consumo de información. Ver menos, leer con calma, desconectarse cuando sea necesario. Porque protegerse también es una forma de sanar.
Resignificar para seguir adelante
Frente a una tragedia, es natural buscar respuestas. Pero más allá del por qué, el psicólogo propone mirar hacia el para qué: “El dolor puede transformarse en aprendizaje, en una forma de volver a conectar con lo esencial. No se trata de olvidar, ni de minimizar lo que pasó. Se trata de darle un nuevo sentido, que nos permita seguir caminando”.
Inspirado en la filosofía de Heidegger, Rubio recuerda que muchas veces vivimos de forma apresurada, sin detenernos a pensar en lo frágil que es todo. “Este tipo de pérdidas nos sacuden, nos invitan a abrazar más, a decir lo que sentimos, a resolver lo que dejamos pendiente. A vivir más auténticamente”.
Cinco claves para acompañarnos en el duelo colectivo
Desde el Servicio de Salud O’Higgins se proponen algunas orientaciones simples pero importantes para enfrentar este dolor compartido:
-Permítete sentir: La pena, la rabia, la culpa o la impotencia son emociones naturales. No las juzgues. Vívelas.
-Habla con otros: Conversar con alguien cercano o participar en espacios comunitarios puede ayudar a liberar y compartir lo que sientes.
-Modera tu exposición a redes sociales: Infórmate con responsabilidad, pero evita saturarte de imágenes o comentarios que te dañen.
-Realiza actos simbólicos: Una velatón, una carta, una oración… cualquier gesto que ayude a honrar la memoria de quienes partieron puede aliviar el alma.
-Cuida tu salud mental: Si sientes que el dolor te sobrepasa, no estás solo. Pedir ayuda profesional es un acto de valentía.
El valor de estar juntos
“La muerte puede estar más cerca de lo que imaginamos”, concluye Rubio. “Y no lo digo para dar miedo, sino para que valoremos el presente. Para que abracemos más, vivamos con más sentido. El dolor también puede unirnos, hacernos más humanos, más comunidad”.
Si te sientes sobrepasado emocionalmente, puedes llamar a Salud Responde al fono 600 360 777, opción 2, donde profesionales están disponibles para ayudarte y acompañarte.
Fotografía Agencia EFE

















