Cuidar cuando ya no se puede curar: el compromiso humano del Programa de Cuidados Paliativos del Hospital de Pichidegua
• Con un equipo comprometido, el programa entrega acompañamiento integral, alivio del dolor y dignidad a pacientes y familias en momentos críticos.
Pichidegua.–En el Hospital de Pichidegua, el Programa de Cuidados Paliativos y Alivio del Dolor representa mucho más que atención médica: es un acto de humanidad. A través de un equipo multidisciplinario comprometido, el programa brinda acompañamiento integral a pacientes con enfermedades avanzadas o terminales, fortaleciendo la dignidad, el bienestar emocional y la calidad de vida en uno de los momentos más complejos para las personas y sus familias.
Actualmente, el equipo atiende a 32 pacientes, tanto oncológicos como no oncológicos, desde etapas tempranas del diagnóstico, mediante un enfoque preventivo y personalizado que contempla también la realidad social de cada familia.
Modelo de atención humana e integral
El programa está liderado por el Dr. Mario Gálvez y el enfermero Guillermo Ortiz, quienes han impulsado un modelo de atención cercano, que incluye visitas domiciliarias, control de síntomas, apoyo a cuidadores y acompañamiento emocional. “Nuestro foco no está solo en aliviar el dolor físico, sino también en acompañar emocional y espiritualmente al paciente. Queremos asegurar que nadie afronte esta etapa en soledad o con sufrimiento evitable”, explicó el Dr. Gálvez.
El equipo entrega orientación permanente a las familias y trabaja activamente en la comunidad para sensibilizar sobre el verdadero sentido de los cuidados paliativos.
Formalizado en 2023 con el ingreso del enfermero Ortiz, gracias a la asignación del Servicio de Salud O’Higgins, el programa ha ido consolidándose gracias al respaldo del hospital y la confianza de los usuarios. “Los cuidados paliativos no significan abandono, todo lo contrario: son una forma activa y humanizada de cuidar. La comunidad ha comprendido esto y hoy nos permite entrar en sus hogares, compartir sus dolores y también sus esperanzas”, añade el médico.
Desafíos en contexto rural
Uno de los principales retos del equipo es la limitada locomoción en sectores rurales, así como la falta de cobertura fuera del horario hábil y la necesidad de mayor dotación para enfrentar situaciones críticas. “Uno de nuestros grandes anhelos es ampliar la cobertura horaria y así poder estar aún más presentes cuando las familias más lo necesitan. En muchos casos, no pueden desplazarse fácilmente al hospital”, comentó el Dr. Gálvez.
Cuidar como esencia de la medicina
Desde su experiencia, el Dr. Gálvez enfatiza que la medicina paliativa transforma tanto a quienes la reciben como a quienes la ejercen: “La medicina paliativa me reconectó con el verdadero sentido de esta profesión: cuidar, escuchar y acompañar. A veces no podemos curar, pero siempre podemos estar ahí”.
El Hospital de Pichidegua se ha convertido así en un referente local en cuidados paliativos en zonas rurales, demostrando que incluso con recursos limitados, es posible construir una red de apoyo que abrace con respeto y dignidad a quienes enfrentan el final de la vida.

















