Después del terremoto 7,3 grados que el 12 de enero devastó a Puerto Príncipe, en Haití conmocionando al mundo entero, ya que en el primer día de catástrofe ya sumaban cien mil muertos, Chile no se hizo esperar y a las 02:45 horas del día siguiente de la catástrofe, partió un boeing de la Fuerza Aérea de Chile, con rumbo a este desvastado país para colaborar en lo que fuese posible.
El contingente incluyó 19 médicos del SAMU, dos del Servicio Médico Legal, diez funcionarios de la PDI con dos perros de búsqueda, 12 carabineros con otros dos perros, y dos funcionarios de la Onemi. El objetivo, ayudar a estos hombres, mujeres y niños a sobrepasar el difícil momento que estaban viviendo.
De la Región de O’Higgins, tres fueron los médicos pertenecientes al SAMU 6 que sin pensarlo partieron en ayuda de este pueblo tan castigado por la naturaleza, integrando el contingente dispuestos a colaborar en el devastado Puerto Príncipe. Ellos son el Dr. Carlos Becerra, el Dr. Rolando Marín y el Dr. Michael Casson; equipo médico rancagüino que pusieron su vocación de servicio a disposición, sin imaginarse la magnitud de la catástrofe con la que se iban a enfrentar.
UNA EXPERIENCIA ÚNICA
Al llegar al país caribeño -uno de los más pobres de América Latina y que ya subsistían en precarias condiciones- tras el terremoto, el colapso fue total, miles de heridos que debieron ser atendidos en las calles, los médicos debieron trabajar en condiciones mínimas, durante los días que estuvieron en Haití; los heridos con mejor suerte, fueron atendidos en el Hospital Universitario donde cooperó una dotación multinacional integrada por Cuba, España, Venezuela, Colombia y Chile.
De este modo, el contingente chileno, se dividió en dos cuadrillas. Una estuvo destinada a la labor en el Hospital Universitario, donde se integró el Dr. Marín. El otro grupo se desempeñó en el jardín de la residencia del Primer Ministro de Haití, llamada “Le Premature”, donde se sumaron el Dr. Casoon y el Dr. Becerra.
Como una experiencia única e irrepetible que jamás pensó con la cruda realidad que se toparía relató su experiencia en Haití, el médico regulador del SAMU 6, Michael Casoon al relatar su vivencia en los días en que estuvo en el desastre de Puerto Príncipe “si bien la situación era incierta, partimos a hacer la mejor contribución que pudimos y la experiencia fue inolvidable; ya sea profesionalmente como humanamente, pues no todos los días se trabaja en condiciones críticas, pero el ayudar se vio doblemente compensado en el agradecimiento del pueblo haitiano”, dijo muy satisfecho el doctor.
Agregando que realizaron medicina prehospitalaria “atendimos a pacientes en las calles y poblaciones. También rescatamos a personas que se encontraban entre los escombros. La población no contaba con mucha ayuda y nosotros nos dedicamos a ellos”.
En tanto, el Dr. Becerra relató que “trabajamos junto a una ONG, también con fuerzas de la ONU, los que también se vieron superados, ya que su edificio cayó como consecuencia del terremoto y ayudamos a los ciudadanos haitianos que buscan a sus familiares entre los escombros con las manos”.
Por su parte, para el Dr. Marín, la experiencia vivida en el país caribeño sirvió para tomar conciencia en Chile en el tema de desastres y generar proyectos en Chile, con el fin que la nación prevenga de catástrofes, dada la situación de actividad sísmica del país.
Finalmente, el Dr. Patricio Cortés, jefe del SAMU, destacó la colaboración de estos tres profesionales, pero también enfatizó en el apoyo recibido por parte del equipo que conforma el SAMU, los que debieron asumir la falta de estos profesionales; que a pesar de su ausencia no se resintió la labor asistencial que deben cumplir en casos de emergencia en esta región.




















